La autoexigencia excesiva
IVANA DOBRA
Hoy en día, en nuestra sociedad está muy presente la
autoexigencia en las personas, tanto en los estudios, como en los deportes, el
trabajo… y se llega a ver como algo normal y como algo que dignifica a las
personas, es decir, deben tener esa autoexigencia para labrase un buen futuro.
En mi opinión, la autoexigencia
excesiva es una manera de sabotearte inconscientemente, ya que en la sociedad
se ve como algo normal. Según mi criterio, la autoexigencia puede ramificarse
en dos tipos según su intensidad: podemos tener una autoexigencia regulada y
proporcionada, y una autoexigencia excesiva (la cual es más dañina y de la que
hablaré en este escrito). La autoexigencia excesiva afecta a la salud mental de
quienes la padecen, ya que esta autoexigencia constante genera ansiedad, estrés
y mucha frustración, debido a que nunca te sientes lo suficientemente bueno.
Otro punto es que no consigues
valorar tus logros, ya que nada te parece bien o correcto y cada vez te exiges
más y más. Tampoco consigues ver que tus errores son normales, puesto que eres
persona, sino que lo ves como algo que no es habitual y que no puede volver a
ocurrir. Llegas a tal punto, que te castigas a ti mismo por esos errores,
impidiéndote a ti mismo/a hacer cosas que te gustan y disfrutas, ya que ese es
tu castigo.
A causa de que nunca valoras tus
logros, te comparas con las personas de tu alrededor. Siempre quieres intentar
ser mejor que los demás, aunque eso te cree rivalidades con gente que quieres o
incluso te haga muy mal psicológicamente a ti mismo/a.
Todo esto se debe a la sociedad
de hoy en día y a los estándares impuestos, como el que establece que es muy
bueno ser el “el mejor”, lo que hace que las personas quieran verse como las
mejores para ser valoradas por la gente de su alrededor y por sus familiares.
Incluso, muchas familias imponen una exigencia muy grande a sus hijos, los
cuales acaban adoptando esas actitudes y las acaban viendo como algo normal,
hasta que entran en un bucle del cual es muy difícil salir.
Mi consejo/opinión es que las
personas que no se vean capaces de salir, acudan a profesionales para que
puedan ser guiadas y consigan dejar a un lado esta autoexigencia. Pero muchas
personas ven el psicólogo como alguien al que hay que acudir solo si estás
loco, o incluso les da vergüenza o miedo ser juzgadas por sus amistades. Por esta razón, muchas personas no
consiguen superar ese bucle y, como consecuencia, acaban haciendo cosas peores
o incluso abandonando aquello que tanto les gusta por la gran ansiedad que
están viviendo.

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