viernes, 30 de mayo de 2025

¿Por qué vuelve el fascismo?


La razón por la que las ideas fascistas vuelven a estar en auge es que, ante las crisis capitalistas, se intentan implementar los valores tradicionales como un intento de proteger la propiedad privada y las ideas capitalistas.

Cuando nuestras condiciones materiales empeoran, sentimos una desprotección, necesitamos de algo a lo que aferrarnos, algo que nos haga sentir que pertenecemos a algo grande, este algo nos hace sentirnos más seguros y con una sensación de comunidad. Además, en mi opinión, es esta característica de los fascismos la que hace que gente joven simpatice con estas ideologías, ya que, al estar en una etapa en la que puede haber la sensación de que necesitamos pertenecer a algo, lo más fácil es caer en movimientos conservadores ya que no requiere de mucho pensamiento crítico que digamos, puesto que son las mismas ideas que se han predicado a lo largo de los años. Además es una postura que requiere de menos empatía y con carácter más individualista, es decir que, a la persona simpatizante de estas ideas, lo que no le afecte de manera directa no le importará: las personas que sufran de un problema ajeno a lo que predica, por muy grave que sea, no tendrán importancia. Por esto, a mi parecer, es la postura más cómoda de todas.

Otro problema de estas ideologías es la fragmentación de la clase obrera: una gran parte de esta simpatiza con estas ideas, que son racistas, ultranacionalistas, y que promueven el odio hacia las minorías. Creen -falsamente- que el fascismo les resolverá sus problemas, cuando el verdadero problema está e el propio sistema económico en el que se encuentran, y a menudo olvidan a qué clase pertenecen, ya que, aunque muchos piensan que sus aliados son los millonarios y oligarcas, esto se aleja mucho de la realidad, ya que ni Elon Musk ni Bill Gates son sus aliados, es más, no es nuevo que estos millonarios vean a la clase obrera como máquinas con las que poder hacerse más ricos mientras esta se pudre con sueldos mínimos y largas jornadas de trabajo. Sí son sus aliados las propias personas a las que esta ideología culpa de todos los males del mundo, como el inmigrante al que a menudo se deshumaniza por creer en los discursos de la gente que justamente oprime a la clase obrera. Los fascismos sin un enemigo al que atacar no serían nada, ya que, si no tienen a alguien al que culpar, tarde o temprano la gente se dará cuenta de dónde está el verdadero problema.

ASMAE BENNAY

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